Medir para ahorrar energía



Como decía William Hewlett, uno de los fundadores de HP, “No es posible gestionar lo que no se puede medir” y en consecuencia, no se puede mejorar aquello que no se puede gestionar.

Con el consumo de energía sucede exactamente lo mismo. ¿Cómo se puede reducir el consumo de energía en un edificio (oficinas, hospital, hotel...) o en una industria, si desconocemos DÓNDE, CUÁNDO y CÓMO se consume esta energía?

Se pueden hacer todos los cálculos teóricos que se quieran hacer a partir de la potencia de motores o equipos instalados, las horas de utilización, factores de corrección en función de la temperatura y humedad del aire, o quizá según el posicionamiento de las estrellas. Pero nada de esto servirá si por ejemplo alguien se olvida de desconectar aquel motor o aquellas luces cuando supuestamente al final del turno de trabajo deberían pararse. Sin hablar ya de los rendimientos que puede tener cada equipo, ya sea por antigüedad o cualquier otra anomalía.

Por eso, si se quiere saber el ahorro energético, es imprescindible medir antes de realizar cualquier cambio. Sin una medición, cualquier acción de mejora para reducir el consumo de energía se podrá considerar como un acto de fe, como nos gusta llamarlo en BioQuat (    BioQuat en Facebook    BioQuat en LinkedIn    BioQuat en Twitter ). Además de medir, es muy importante también realizar una medición precisa. En ocasiones existen casos donde se requiere una medición global y/o parcializada de forma simultánea, por lo que entonces se necesitan varios equipos de análisis registrando a la vez para poder obtener la medición adecuada del consumo de energía. 

BioQuat, además de acumular una amplia experiencia en el sector energético, dispone de más de 20 analizadores energéticos portátiles. Lo que permite proporcionar un servicio exclusivo a todos sus clientes que casi ninguna otra empresa puede dar. Ya que permite la posibilidad de monitorizar i sectorizar SIMULTÁNEAMENTE multitud de puntos de medición en un edificio, o una industria, o bien una línea de producción, etc. Lo que permite disponer, además de los registros habituales de consumo, de ratios de: consumo por secciones, detectar la repercusión de los cambios en diferentes secciones, pautas de consumos parciales, comparativas de eficiencia entre diferentes secciones, y un largo etcétera. 

Una vez obtenido todos los registros necesarios y correctos, es el momento de analizar la información con la que se podrán establecer indicadores, analizar puntos críticos y tendencias, determinar relaciones causa-efecto ante el cambio en determinadas medidas. En definitiva, se podrán tomar las decisiones adecuadas con conocimiento de causa.

Y debe tenerse en cuenta también otro aspecto muy importante. Se trata de observar cómo funcionan las instalaciones. Su rutina de trabajo y sus costumbres. Ya que esto afecta de forma muy significativa en el consumo final de la instalación.




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