Eficiencia energética, una necesidad


El aumento de la población mundial, la falta de recursos naturales, las nuevas directivas de la Unión Europea y, sobre todo, el ahorro para las empresas y los hogares hacen que la eficiencia energética se haya convertido en los últimos años no solo en una tendencia, sino en una necesidad y en una buena oportunidad de negocio de futuro.

Más personas y menos recursos en las próximas décadas. Una operación matemática relativamente simple nos indica que a menos que rebajemos el consumo, el futuro de la tierra está amenazado. La mejor forma de ahorrar es no gastar, y de eso precisamente trata la eficiencia energética. ¿Por qué es tan necesaria? Para preservar los pocos recursos que quedan, para evitar contaminar más y para mejorar la economía, la del país y la de nuestros bolsillos. España se encuentra entre los países de la UE con una mayor tasa de dependencia energética, ya que necesita importar el 70,5% de la energía que consume, muy por encima del 53,2% de la media comunitaria, según un informe publicado por la oficina estadística comunitaria, Eurostat. Además, el país está en el undécimo puesto europeo de emisiones contaminantes per cápita, según se desprende de un informe de la Fundación Empresa y Clima, y el 60% del total de las emisiones corresponde al transporte, la vivienda, la agricultura y los residuos y gases fluorados. Es un coste económico y medioambiental exagerado, y la eficiencia energética puede ayudar a rebajarlo. Según los datos que maneja el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas, un edificio de nueva construcción que incorpore los últimos avances tecnológicos y de diseño en materia de eficiencia puede reducir sus necesidades energéticas hasta en un 75%.


DEPENDENCIA TOTAL

También hay que destacar que el consumo energético en España se sustenta en las fuentes de energía de origen fósil (petróleo y carbón), y, en el caso del petróleo, el país se ve obligado a importar el 99%, del que destina el 50% al transporte, según datos del Ministerio de Industria. De hecho, era el sector industrial el que tradicionalmente había sido el mayor consumidor de energía, pero a partir de los años 90 fue superado por el transporte. Además, el consumo energético de las familias, desde la década de los 90 hasta hace poco, se ha multiplicado por cinco. Un dato importante si se tiene en cuenta que las familias españolas representan cerca del 34% del consumo total de energía final. Un consumo que se distribuye en un 18,7% en el gasto energético de la vivienda y un 15% en el uso del vehículo privado. Otra razón para aplicar medidas de eficiencia energética es que la Unión Europea ya propuso en 2014 un recorte de emisiones de dióxido de carbono (CO2) de, al menos, un 40% para el año 2030 y una mejora en la cuota de aportación de las energías renovables hasta el 27%. También un ahorro del 27% en el uso de la energía gracias a la eficiencia energética. Unas medidas que deberían cumplir todos los países de la Unión. Pero también hay una razón económica. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las mejoras en el ámbito de eficiencia energética en el sector del transporte podrían reducir el gasto en combustible entre 40.000 y 189.000 millones de dólares anuales en 2020. Un dato interesante si tenemos en cuenta que, entre 2001 y 2011, los precios de la energía subieron entre un 11% y un 52%. Además, según la comunidad científica, un hogar español medio podría ahorrar entre 450 y 680 euros al año con mejoras solo en el aislamiento y cambiando a sistemas de iluminación, calefacción y electrodomésticos más eficientes. También las pymes podrían ahorrar hasta 4.450 millones si mejoraran su eficiencia energética, según un estudio elaborado por Gas Natural Fenosa.

España es dependiente energéticamente de otros países, e importa el 99% del petróleo que utiliza; además, está en el undécimo puesto de los países europeos que más contaminan, y el 60% de las emisiones corresponde a transporte, vivienda, agricultura y residuos y gases fluorados.


UN NEGOCIO

El mismo estudio de la AIE indica que la implantación y el desarrollo de la eficiencia energética se han convertido en una buena posibilidad de negocio, gracias a la mejora de los sistemas de inversión y a la mayor facilidad para financiar proyectos de este tipo. En Alemania, el banco público KfW destinó 16.000 millones de euros a promover la eficiencia energética del país en el año 2013.
El sector de la eficiencia energética representa en España el 1,8% del PIB y el 1,4% del empleo total. 

FUENTE: Artículo de LA VANGUARDIA






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